Mi idea sobre el dinero ha cambiado bastante hasta el día de hoy. Recuerdo que después de terminar el colegio y comenzar a prepararme para mi ingreso a la universidad, tenía un concepto un poco cerrado hacerca del dinero. Pero la verdad no me resultaba ajeno el hecho que con dinero se podía conseguir muchas cosas.
Recuerdo que cuando era un niño pequeño, un día le dije a mi madre que me comprara cierto juguete, a lo que ella respondió, no tengo dinero. Mi respuesta en automático y sin pensarlo mucho fue, ¡Fácil! Sólo tienes que llenar un papelito y se lo das al señor del banco para que te de plata.
Por supuesto había aprendido este método de conseguir dinero debido a las varias ocasiones en las que acompañé a mi madre al banco y la ví llenar una boleta de retiro, la que después de dársela al cajero junto con una libreta de ahorros era procesada debidamente y después de haber sido hecha la consulta respectiva sobre los fondos, era retirado de la cuenta el monto que se deseaba siempre y cuando la cuenta tuviera el dinero suficiente para cubrirlo. Por supuesto este dinero había sido colocado con anterioridad en la cuenta de ahorros de la cual se haría posterirmente el retiro.
Ahora por supuesto las famosas libretas de ahorro solamente son piezas de museo, todo se trabaja con un simple pedazo de plástico llamado tarjeta de débito. La que por supuesto siempre tiene problemas y se desmagnetiza en el momento menos oportuno, dejándonos inutilizados sin nuestro dinero.
Pero volviendo a nuestra historia, si bien nosotros hemos entendido muy claramente el proceso que se debe de seguir para poder hacer un retiro de nuestra cuenta de ahorros, sería realmente un logro mayúsculo hacerle entender esto a un niño de 4 años, que eran los que yo tenía en esa época, el proceso por el cual el dinero parece salir mágicamente de las manos del cajero hacia la cartera de mamá.
Cuando crecí escuché a más de una persona adulta responsable decirme, “debes de estudiar mucho, sacar buenas calificaciones y conseguir un buen trabajo en una empresa importante” Cuando terminé la universidad “Tienes que sacar tu Título, porque sino no podrás conseguir un buen trabajo” Después de haber sacado mi “Título” no cesaba de escuchar “…y ahora debes de estudiar una maestría, porque de lo contrario no te van a pagar bien en las empresas en las cuales trabajes” Estudié la maestría y la cantaleta continuó “Debes de ver a donde poder estudiar un doctorado….” Y así hasta el infinito.
Y fue hasta hace poco que pude darme cuenta de lo que estaba pasando con mi vida. Me había convertido en un buen profesional, tenía trabajo y bastante bueno, más de lo que pueden decir muchos de nuestros profesionales en la actualidad, pero seguía sintiendo que me faltaba algo. Me sentía fuera de lugar.
Comencé a leer algunos libros, no exactamente libros de texto o de consulta especializada referentes a mi carrera. Eran libros de las llamados de autoayuda. Al comienzo pensé, todos dicen lo mismo, siempre es la misma cantaleta, piensa en positivo, sientete bien contigo mismo, no dejes que las cosas negativas y los tropiezos te desanimen, !Sigue adelante!
Más de lo mismo, hasta que llegué a una sección de uno de esos libros en la que puede leer.
UN MUNDO SIN CHEQUES QUINCENALES
"...Las personas que necesitan un cheque quincenal, son esclavas del dinero. Si quieres quedar en libertad nunca debes necesitar ni un salario, ni un empleo..."
Entonces fue que me pregunté y entonces para que diablos he estudiado todos estos años, para que tanto tiempo tras los libros.
Pasaron algunos días y recordé aquel episodio, que narré lineas arribas, sobre el papelito del banco y el dinero que entregaba el cajero. Y como una luz que se encendió de pronto, lo entendí. En realidad no es necesario que yo aplique mi fuerza física durante 8 o más horas al día para la realización de algún trabajo, en alguna oficina de alguna compañía. Para que al final el grueso del dinero caiga en el bolsillo de algunas personas dueñas de esa empresa.
Me dí cuenta que, lo que nos lleva a hacer esto es la constumbre de sentirnos seguros. Seguros de recibir un poco de dinero a fin de mes, seguros de tener dinero para poder pagar las cuentas, seguros de poder comprar la comida, seguros de poder pagar el alquiler, seguros de poder pagar los estudios de nuestros hijos, seguros de...
El precio de sentirnos seguros, es no poder llegar a tener todo el dinero que en realidad nosotros desearíamos (a veces ni siquiera nos alcanza para pagar las cuentas), ni todo el tiempo que quisieramos para estar con nuestros seres queridos.
La diferencia radica en cómo pensamos hacerca del dinero. Si las personas mayores, más sabias y preparadas que lo niños, no se encargaran de matar sus sueños e ilusiones, realmente esos niños tendrían muchas más oportunidades de trabajar menos y ganar mucho más, inclusive mucho más que sus padres.
Nos enseñan que el dinero debe de ser ganado con el sudor de nuestra frente y que el trabajo es algo que debemos de hacer, a pesar que muchas veces no nos guste, porque hay que pagar cuentas.
¿No se han puesto a pensar que sería interesante sólo tener que llenar un papelito y que el cajero nos diera nuestro dinero?
Esto sólo será posible cuando nuestro contexto se amplie y veamos las cosas desde un punto diferente.


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Muy interesante tu comentario,,,,puedes enviarme mas info a mi correo acerca del tema???
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