La visión de los peces 2da. Parte
Cuando era pequeño y veía a los peces en el agua me preguntaba. Cuando tienen sed. ¿Tomarán la misma agua en la cual nadan? Por supuesto no tenía la respuesta. Al crecer esta pregunta quedó olvidada, pero después de pasar muchas cosas y tener diferentes experiencias con diferentes personas, me comencé a sentir como cuando era niño y veía los peces dentro de la pecera.
La oportunidad estaba allí. Se dice que la suerte no es otra cosa que la intersección entre la preparación y la oportunidad. Y lo primero estaba dado, faltaba la segunda parte de la ecuación. Pensando en como aprovechar la oportunidad que tenía frente a mí y decidí ingresar a la pecera.
En este momento me di cuenta que los peces ven el mundo de una manera diferente a la cual me imaginaba cuando era pequeño. Y si bien hacen pasar el agua por su boca no es para beberla sino para filtrarla a través de sus branquias y retirarle el oxigeno.
Eso es lo que tenemos que aprender a hacer si es que deseamos ver desde la óptica de los peces, es decir ver las cosas desde adentro. Llegó el momento en que debía dejar de ser el que dictaba los seminarios y simplemente crear un sistema que me permitiera obtener ganancias del dictado de los seminarios sin importar quien fuera el que lo dictara. Esto no quiere decir que la calidad del producto final va a ser descuidada o que no se pondrá el mismo cuidado en la organización del mismo. Lo que se trata de hacer es, crear un sistema que funcione perfectamente, aún sin ser necesario que tú estés presente para hacer cada una de las actividades, esta es la diferencia entre el autoempleo y el negocio.
Al cambiar el espectro utilizado para ver “el negocio” toda la imagen que se proyecta también cambia. Las cosas se comienzan a complicar un poquito, pero se hacen más interesantes. Los retos crecen y comenzamos a sentir algo de temor. Este es el temor a lo desconocido. El temor que sirve para que algunas personas se paralicen y otras avancen con mayor fuerza.
Ahora estamos en condiciones de armar rompecabezas de más piezas, pasamos de 6 a 12 a 24 a 40 a 60 a 500 piezas y seguimos avanzando. Lo único que sabíamos hasta este momento es que la única manera de poder recibir dinero era si es que nos daban una mesada o trabajando muy duro por él. Esta era nuestra percepción porque nunca estuvimos dentro de la pecera.
Llegó el momento del cambio, llegó el momento de decidir si entramos o nos quedamos como espectadores.

